Panorama
La discusión de “la forma” no deja espacio para el debate de los candidatos y mucho menos de los contenidos en la provincia
Los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) que lidera Axel Kicillof fueron los principales impulsores del desdoblamiento de la elección de Buenos Aires en 2025, ahora parecen ser los primeros en ceder.
Incluso, varios de ellos llegaron a decir que esa forma de votación, hasta entonces inédito, había “llegado para quedarse”. Era una forma de respaldar y ser leal al gobernador Kicillof que había tomado la decisión en contra de lo que opinaba una facción importante de la alianza que gobierna la provincia.
Por su parte el gobernador Kicillof no hacia una fundamentación política de la separación de unas elecciones que históricamente la provincia, en ocasiones a contramano de muchas de sus pares, realizaba el mismo día que se realizaban las nacionales y, con el veneficio adicional de “pegar” las partes nacionales y provinciales a la otrora llamada “lista sábana” partidaria.
A partir de la intención de Kicillof de ser candidato y competir por la presidencia, muchos jefes territoriales cederían su preferencia de tener elecciones separadas de las nacionales, en pos de favorecer al gobernador en su estrategia nacional.
Así, con una fundamentación netamente política, ya no técnica, los mandatarios locales estarían dispuestos a “bancar” la estrategia de ir con elecciones concurrentes en 2027, aunque la cuestión sea todavía un debate abierto y reconociendo que en términos institucionales sería conveniente la separación de los actos.
Tras la juntada que tuvieron los intendentes del espacio del MDF, en la gobernación, con Kicillof y parte de su equipo, de gobierno y campaña, aún con matices, coincidieron en que “la concurrencia” es la postura “ampliamente mayoritaria” y que con el correr de los meses todos terminarán alineándose bajo esa postura.
Es la que también sostiene como mejor opción el Frente Renovador de Sergio Massa y los sectores cristinistas, que no fueron convocados al encuentro, pero nunca estuvieron de acuerdo en separar las elecciones.
Para la platea, ya no de cara a la discusión interna, el gobernador Axel Kicillof tendrá que borrar con el codo lo que escribió con la mano, pues según sus propias palabras “votar el mismo día combinando dos modalidades distintas sería un caos, surgirían dificultades de todo tipo y aumentarían las posibilidades de que un ciudadano no pueda traducir su preferencia en un voto efectivo”.
La reforma
Pero al mismo tiempo podría haber novedades. Pues, puede pasar que efectivamente la reforma electoral que se ventila a nivel nacional podría encontrar algún resultado positivo.
La máxima de esa reforma libertaria nacional; que se trasladaría a la provincia de forma directa en algún aspecto u obligaría a realizar alguna corrección legislativa en la materia. Eliminar la elección primaria e ingresar en un sistema de boleta única-única con opción de “voto de boleta completa”, no lo que se instrumentó hasta ahora, según se informó en una reunión que promovió el presidente del bloque de senadores de LLA Carlos Curestis, es una posibilidad.
Es decir, los libertarios quieren que todas las provincias voten con boleta única papel y estarían habilitando la posibilidad, hoy expresamente negada, de incorporar en esa misma BUP nacional las candidaturas provinciales; el combo se completa con la posibilidad de que se habilite el ítem de votar por partido político, es decir con un solo tilde todas las categorías que estarían en disputa.
De todas formas, Kicillof, en un caso y en compañía del oficialismo en el segundo, tienen las llaves para definir como se traduce a la provincia los cabildeos nacionales.
Desdoblar la elección, como se hizo el año pasado, o no hacerlo, lo definiría el gobernador, según susurran, en relación con lo que pase con las elecciones primarias, de acuerdo al criterio de que, si hay primarias en nación y provincial, elección concurrente; si no las hay, se abre la posibilidad de desdoblar. Lo mismo ocurre si caen las primarias nacionales, pero sobreviven las EPAOS bonaerenses.
Pero claro, la interna dentro del oficialismo recrudeció luego de que Kicillof reiterase lo que formuló muchas veces: que prefiere competir en unas PASO, “sin imposiciones ni acuerdos a puertas cerradas”, para definir la candidatura presidencial del año próximo.
“Compitamos y acordemos, pero no vayamos ‘al toma y daca’ del dedo”, fue una de las definiciones que abría transmitido el gobernador. Es cosa señalada, todos los que en algún momento fueron producto “del dedo”, cuando intuyen que no los podría beneficiar advierten de la inconveniencia “del dedo”; “son consciente de que existe, que no son cuentos”, deslizó un camporista.
Y fue precisamente desde ese espacio que se amontonaron para salir al cruce. El senador de Avellaneda Enmanuel Santalla habló de la hombría del gobernador, “parecía que iba a desafiar a Magnetto”, dijo, pero no “juntó coraje y reunió a un grupito de intendentes para decirles que está dispuesto a enfrentar a Cristina”.
El jefe de los diputados oficialistas de UP Facundo Tignanelli criticó la gestión y advirtió: “cada cual elige qué intereses tiene ganas de representar y quién lo conduce”. Mientras que a la senadora marplatense Fernanda Raverta, que fue funcionaria del gobernador, le llamó “la atención algunas valentías para desafías a Cristina justo cuando está presa”.
La boleta
Por otro lado, el tema de la boleta, si “partidaria sábana” o la moderna “Boleta Única Papel”, que amenaza con transformase una sábana aún más extensa que su predecesora, es todo un tema en sí mismo. Es una cuestión que obviamente está atada al debate nacional y de cuanto se pueda concretar en ese sentido.
Muchos bonaerenses, no solo del oficialismo, entienden que hacer “una sola boleta”, como su nombre lo indica, para todas las categorías es un “atropello a la democracia”. Y en ese contexto consideran que sería algo ad hoc, como último recurso del oficialismo nacional para terminar de “embarra la cancha” y que “dentro del caos sea lo único que sobreviva”.
Efectivamente, la noción de eliminar las elecciones primarias tiene por efecto automático multiplicar las candidaturas de ofertas electorales, en dos sentidos, que directamente van a la elección general.
Esto es así porque, al no existir un instrumento seguro para competir internamente dentro de la organización política, esa interna pude dirimirse en la elección general, y por otro lado, no está la barrera del mínimo de votos que se exige a los partidos o alianza para participar de la elección general, que siempre termina acotando la oferta.
Además, la BUP con seis categorías, y con el agravante de la posibilidad de que no haya primarias; semejaría una “sábana de tres plazas” de mínima.
No todos pueden llegar a dimensionar el caos que esto implica. Imaginemos una BUP con los candidatos de se presentaron en 2023. Sería una boleta que tiene que contener a 8 fórmulas presidenciales, 25 fórmulas para la gobernación y, supongamos, en un distrito como La Plata, unos 32 candidatos a intendentes. No incluyo en el ejercicio imaginativo a los senadores y diputados nacionales, ni los legisladores provinciales para no complicar más la situación.
Es real que se simplificaría el trámite al habilitar la opción de poder votar lista completa marcando en el sello partidario o de la alianza transitoria, pero qué elector sería plenamente consciente del voto final que emitió. E incluso, es práctica usual, que las alianzas provinciales, e incluso municipales, sean distintas a las alianzas nacionales.
Recibimiento
El intendente de Merlo Gustavo Menéndez recibió en su distrito al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela y los rumores sobres los verdaderos motivos de este encuentro, por un instante, lo asimilaron a uno que hace más de 200 se produjo en Guayaquil, entre dos generales independentistas.
Los dirigentes participaron de la charla debate “Desafíos para la Argentina que viene”, con el objetivo de analizar la actualidad del país y los problemas que aquejan a los argentinos, los mandatarios debatieron y aportaron posibles soluciones para mejorar la situación que atraviesa “nuestra Patria”.
En este sentido, Menéndez destacó: “Ricardo tiene una mirada federal muy necesaria para toda la Argentina, es una de las personas que comenzó el camino de la unidad del peronismo; nosotros, desde Merlo, siempre hemos hecho de nuestro distrito una trinchera, para que muchos compañeros puedan expresar sus ideas”.
Por su parte, Quintela afirmó estar “muy agradecido con Gustavo y con todo el pueblo de Merlo por haberme recibido, me siento como en mi propia casa y
hablar en un teatro tan lleno, me obligó a dar lo mejor de mí; lo que queremos transmitir es la reconstrucción de la esperanza del pueblo argentino”.
A su vez, el jefe comunal insistió que “no es un buen momento para hablar de candidaturas, es importante acompañar al pueblo y que se sienta interpelado por
su dirigencia; por supuesto, Ricardo es una persona que tiene una trascendencia nacional y podría representar al peronismo en las próximas elecciones, también
hay otros compañeros en ese transitar, pero ahora debemos hablar de las necesidades y los problemas de la gente”.
La aclaración de Menendez definitivamente terminó por oscurecer todo, y alimentó las especulaciones respecto de que Quintela no será el único posible “represente del peronismo” que evaluará “su química” con el conurbano; no se trata de una encuesta en términos técnicos, se trata de una apreciación más cualitativa, de ver cómo reacciona el público, porque en definitiva nadie quiere “pasear un perro muerto” por esa región, según la histórica expresión utilizada.
En su retirada el gobernador dejó colgadas unas palabras, como devolviendo el convite, “Gustavo Menéndez es un dirigente relevante a nivel nacional, una persona que conocen en todo el norte y, con su tercera gestión al mando, trascendió los límites de Buenos Aires”. “¿Podría ser una fórmula?”, se preguntaron, se preguntaron.