Panorama
Reelecciones interminables: una negociación sin fin que insiste en avanzar por donde encuentre un resquicio
En los mentideros bonaerense empezó a circular una hipótesis que, de concretarse, podría ordenar dos de las negociaciones políticas más sensibles de los próximos meses: la reelección de los intendentes y la cobertura de las vacantes en la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
Para el gobernador Axel Kicillof, son dos asuntos que quedaron instalados en la agenda de corto plazo. Por un lado, el límite a las reelecciones de los intendentes municipales, que mantiene en vilo a unos 80 mandatarios que, con el esquema vigente, no podrían volver a competir en 2027. Por otro, la integración de la Suprema Corte, que tiene cuatro vacantes.
El problema es que, mientras las conversaciones por los intendentes no encuentran todavía una mayoría legislativa que permita modificar la normativa, empieza a tomar fuerza otra alternativa: completar primero la Corte y dejar que sea el máximo tribunal bonaerense el que termine de definir el alcance de la ley.
En ese esquema, la negociación política tendría una primera estación en la Legislatura y una segunda, eventualmente, en Tribunales. La idea que circula entre distintos sectores es que una Corte con “miembros plenos” podría quedar en condiciones de resolver sobre el fondo de la cuestión cuando el calendario electoral así lo imponga.
La idea azuzada por operadores cercano al sillón de Dardo Rocha, que en apretada síntesis sería algo así como “lo que no se consigue con una votación podría terminar resolviéndose con una sentencia”, puso en guardia a más de uno. Pero para llegar hasta ahí hace falta, primero, un acuerdo político.
Los principales sectores del peronismo ya hicieron saber cuáles son sus expectativas y sentires.
El Frente Renovador, que en su momento acompañó la ley impulsada durante la gestión de la gobernadora Vidal, mantiene su posición y no parece dispuesto a aportar los votos necesarios para modificarla. Pero su líder ya adelantó que no será un “obstáculo”.
La Cámpora, en tanto, pretende que la discusión se dé junto con otros temas que atraviesan la agenda electoral e institucional: PASO, desdoblamiento de las elecciones, Boleta Única de Papel y los pliegos para cubrir los lugares vacantes en la Corte.
Así, detrás del expediente que formalmente habla de mandatos municipales aparece una negociación bastante más grande.
Una postal de ese clima pudo verse en un asado en La Plata organizado por el senador Sergio Berni, que reunió a unos 40 legisladores de distintas “marcas y pelajes”. El encuentro funcionó como otra señal de que las distintas tribus empezaron a medir fuerzas, posiciones y posibles puntos de encuentro.
Por ahora, nadie tiene el acuerdo cerrado. Pero la discusión ya no pasa solamente por si los intendentes podrán o no buscar otro mandato. La verdadera negociación parece estar en qué se pone sobre la mesa para conseguir los votos que permitan ordenar, de una vez, el tablero político y judicial bonaerense.
Atento a todos estos cabildeos, desde la principal fuerza de oposición de la provincia, también el principal bloque de oposición en la Legislatura, no dejaron pasar la oportunidad para advertir sobre sus verdaderas inclinaciones.
“Hay límites que son lógicos”, dijo el presidente de La Libertad Avanza bonaerense, el diputado nacional Sebastián Pareja, que encabezó un nuevo plenario partidario en la ciudad de Mar del Plata.
“Vamos a conversar electoralmente con las fuerzas políticas que no especulan con pedacitos de poder sino con la transformación de la provincia, quienes legislan y después reinterpretan cada dos años las leyes que ellos mismos votan por conveniencia electoral, no tienen nada que hacer con nosotros”, expresó el líder libertario, algo que sonó como un tiro por elevación a sus posibles aliados en una nueva alianza electoral en la provincia de Buenos Aires, que dirigido a la platea que estaba escuchando.
Sin tregua
En Lanús ya nadie parece dispuesto a esperar demasiado para empezar a moverse de cara a las próximas elecciones. Aunque todavía falte camino para definir candidaturas, el peronismo local comenzó a mostrar dos veredas cada vez más visibles y, como suele suceder, detrás de los nombres también aparece la disputa por el rumbo político.
El municipio que conduce Julián Álvarez trabaja para consolidar su esquema de poder y, sobre todo, para ampliar la base que lo sostenga. La apuesta incluye al PJ tradicional y a sectores del Frente Renovador, en una búsqueda por mostrar que el intendente no depende exclusivamente de La Cámpora para sostener su proyecto.
En ese tablero, el movimiento de Nicolás Russo no pasó inadvertido. El presidente del Concejo Deliberante y referente histórico del massismo parece haber archivado, al menos por ahora, cualquier expectativa de competir por la conducción local y comenzó a dar señales de acompañamiento a Álvarez.
“En Lanús, y no escucho otra voz que diga otra cosa, se va a respaldar la reelección de Julián Álvarez”, dijo Russo. Una definición que, puertas adentro, fue leída como algo más que una declaración de respaldo: una señal de cómo podría ordenarse una parte importante de la alianza de gobierno local.
Claro que el oficialismo todavía tiene algunos asuntos pendientes. La gestión intentó en los últimos meses mostrar un mayor despliegue territorial y poner en primer plano las obras, pero la inseguridad y las demandas del comercio y la industria continúan formando parte del menú de reclamos que circula por los barrios.
Y mientras el municipio busca cerrar filas, en la otra vereda Agustín Balladares acelera.
El dirigente de “De Lanús para Lanús” viene aprovechando las últimas semanas para ampliar su agenda territorial y, sobre todo, para exhibir vínculos políticos que exceden al distrito. Su construcción está alineada con Axel Kicillof y el Movimiento Derecho al Futuro, y busca instalar una lógica diferente para discutir el futuro del oficialismo local: menos interna partidaria y más gestión, producción y territorio.
El Congreso Regional de Industria, Comercio y Emprendedurismo realizado en la Universidad Nacional de Lanús funcionó como una suerte de vidriera de ese armado. Balladares consiguió sentar en la misma mesa a la universidad, funcionarios provinciales, la banca pública, referentes del sector productivo y dirigentes de influencia regional, entre ellos el ex intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi.
Pero la señal más fuerte quizás esté en otro lado: la agenda de reuniones que el dirigente viene sosteniendo con funcionarios de primera línea del Gobierno bonaerense.
El encuentro con Gabriel Katopodis se sumó a sus habituales contactos con Carlos Bianco y reforzó la lectura de que desde La Plata observan con atención su despliegue en Lanús.
“Desde Lanús vamos a poner toda la fuerza de la comunidad para construir la esperanza de Axel presidente”, sostuvo Balladares. Una frase que dejó poco margen para las interpretaciones sobre dónde está parado.
Así, mientras Álvarez procura ampliar su respaldo y cerrar filas con distintos sectores políticos locales, Balladares busca convertir su vínculo con la estructura provincial en volumen propio.
Dos construcciones, dos estilos y, por ahora, una misma pregunta dando vueltas por los pasillos: quién logrará quedarse con la lapicera de la alianza que gobierna el distrito en nombre, por ahora, de Fuerza Patria cuando llegue el momento de definir el próximo capítulo.
Federalización
El exintendente de San Miguel Joaquín de la Torre propuso separar al Conurbano de la provincia de Buenos Aires mediante la federalización de municipios, que pasarían a depender directamente del Estado Nacional.
La iniciativa contempla la eliminación del gobierno provincial en esa región para reducir costos, suprimir impuestos como Ingresos Brutos y reorganizar la seguridad local.
Se trata de una idea taquillera que platea una respuesta distinta para las preguntas eternas que se fueron acumulando en esa región de la provincia desde su aluvional constitución a partir de la segunda mitad del siglo XX.
El esquema contempla sacar de la provincia a los 24 partidos del conurbano que se encuentra entre la ruta 6 y la CABA, junto con Pilar, Escobar y General Rodríguez, sumando así a 27 municipios, para convertirlos en Distritos Federales bajo jurisdicción nacional.
Los municipios conservarían sus intendentes y concejos deliberantes, mientras que la relación con el Estado pasaría a organizarse directamente con el gobierno de la nación.
Se trata de una idea, lanzada por De la Torre, en estado embrionaria que se iría desarrollando a medida que se despliegue el debate, que ensaya cada tanto alguno reforma estructural como respuestas a las carencias, pero lo cierto es que ya estaría ocupando mucho espacio en el debate dirigencial.
Ahora, la discusión sobre cómo reorganizar la provincia de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo en el interior bonaerense.
Los intendentes vecinalistas Guillermo Britos, de Chivilcoy, y Carlos Bevilacqua, de Villarino, respaldaron la propuesta de Joaquín de la Torre para federalizar el conurbano y separar de la estructura bonaerense a 27 municipios.
El respaldo se produjo durante un encuentro de dirigentes vecinalistas e independientes en Chivilcoy, del que participo también el exintendente de Bragado, Vicente Gatica, un vecinalista que se las entendió con Cambiemos en su momento.
La reunión volvió a poner sobre la mesa una demanda que los jefes comunales del interior vienen planteando desde hace años: mayor autonomía para los municipios y una revisión del reparto de responsabilidades y recursos dentro de la Provincia.
De la Torre lleva esa discusión un paso más allá. Su diagnóstico es que el conurbano y el interior son realidades diferentes y que mantenerlos bajo una misma estructura provincial genera un desequilibrio que perjudica a las ciudades del interior.
“Si la provincia deja de ocuparse de los problemas del conurbano, la provincia de Buenos Aires va a tener una gran prosperidad”, sostuvo De la Torre.