Panorama
Los candidatos locales intuyen que se aproxima una elección donde hay otras prioridades y grandes desafíos
Las elecciones Ejecutivas históricamente imponen una lógica en el principal distrito electoral de la república que relega a sus principales candidatos a un papel secundario.
Los mandatarios locales están preocupados, se aproxima una elección en donde quedarán librados a su suerte, es al menos lo que empiezan a intuir, “a olfatear” como suelen expresar ellos mismos.
Los intendentes del actual oficialismo bonaerense vienen de dos elecciones donde fueron favorecidos significativamente por los despliegues que implicaba la táctica electoral que se les impuso.
La idea desplegada por el gobierno nacional de Alberto y Cristina Fernández de cara a las elecciones de 2023 comprendida “la martingala de contribuir” al armado de LLA en la provincia, para que no sucediera lo de 2021, donde Avanza Libertad se desdibujó en la previa; aunque mostró su potencial.
En el orden nacional “el tiro salió por la culata”, en rigor la táctica fue definida para encontrar fortuna en ese orden; pero en la provincia ese despliegue mostró un beneficio colateral y exhibió toda su eficacia. Tanto como para que Axel Kicillof pudiera conseguir su reelección “con un millón de votos menos” que cuando fue electo.
La pandemia, que hizo cambiar tantos presidentes en el mundo, no pasó por la provincia, y en gran parte se explica simplemente por el despliegue del oficialismo que minimizó los costos y maximizó los beneficios de un escenario electoral extraño.
En la última elección Ejecutiva, en 2023, Unión por la Patria, el sello utilizado por la alianza transitoria que se conformó en torno al PJ bonaerense, se impuso en unos 16 municipios que gobernaba la oposición que había podido atravesar el 2019, una elección con boleta partidaria completa y concurrentes, con un Frente de Todos que salió triunfante desde la elección primaria. El oficialismo pasó de 70 a 86 gobierno locales.
Gran parte de los triunfos locales de UP en 2023; porque también influyó en la consolidación de los 70 donde gobernaba; se dio por la división del voto que se concentró en Cambiemos y luego mutó en Juntos por el Cambio, para en la última elección ejecutiva dividirse entre JxC y La Libertad Avanza; así terminó favoreciendo triunfos importantes en distritos de la alianza que gobierna la provincia desde el 2019, según se analiza.
Hay varios casos que podemos poner de ejemplo, no solo donde el PJ y sus aliados lograron imponerse en un distrito por la bifurcación de votos no afines, incluso se podría poner ejemplo de triunfo de mandatario que ya venían gobernando y pudieron reelegir por esa característica de dos ofertas no afines, de la fuerza emergente y el desencuentro de la fuerza consolidada, ambos compartiendo electorado opositor.
Tal vez, el caso más paradigmático sea el del distrito de La Plata. La elección de 2023 se definió a último momento, con la suma de los votos de residentes extranjeros. El escrutinio definitivo terminó dejando a Julio Alak y Julio Garro con una diferencia de apenas 606 votos, a favor del primero. LLA obtuvo 18,51% con un candidato a intendente que muy pocos tuvieron la suerte de conocer personalmente, Luciano Guma, un joven de 25 años, que fue votado por 80 mil platenses. El armado local de LLA se lo indilgan a un leal operador massista y coterráneo de origen del actual mandamás platense; e incluso divisan su influencia en lo que fue la cabeza de la fórmula bonaerense del espacio en esa oportunidad: Carolina Píparo.
Entender a fondo la “herramienta electoral” y lograr beneficios electorales por ello no es algo nuevo en la política criolla, y tampoco en la provincia de Buenos Aires. En un contexto similar, Eduardo Duhalde logró salvar de la catástrofe que se avecinaba en 1999 a su organización política, duplicando la candidatura de la Alianza Concertación Justicialista para el Cambio de Carlos Ruckauf, en las boletas de la Unión del Centro Democrático, pero por sobre todo en Acción por la República, lo que luego permitió la sumatoria de votos que redundó en festejo. Con el último sello los candidatos a presidentes eran distintos pero la fórmula a gobernador era la misma. La UCeDe funcionó como una suerte de lema.
Pero sin ir tan lejos, se podría decir que el señalado como arquitecto de este calidoscopio oportuno en 2023, el candidato presidencial de UP Sergio Massa, devolvió favores luego al empujar a la derrota al actual presidente de la Federación Argentina de Hockey, otrora candidato a gobernador bonaerense, Aníbal Fernández, en las elecciones de 2015, al sostener la candidatura del ex gobernador Felipe Solá, lo que posibilitó el triunfo de María Eugenia Vidal, en sentido inverso.
Detalles
Así las cosas, no solo la posibilidad muy probable de que esta vez el PRO, La Libertad Avanza y la UCR vayan juntos, a la luz de lo sucedido en la intermedia, suma una gran complicación en la alianza que gobierna, visto desde los distritos.
Eso sería el punto de arranque de las malas noticias, porque hay otras variables que también se observan como tal.
Las otras variables que podrían enfrentar en la elección los intendentes en líneas con el gobierno central tienen que ver con la forma definitiva que adquiera el sistema electoral que se termine imponiendo.
El horizonte que se atisba está carente de detalles auspiciosos para los alcaldes del oficialismo. Y ellos saben la mejor qué nadie que, como el en el fútbol, las elecciones se ganan por detalles.
Poco a poco la ilusión de muchos de los jefes comunales que “el desdoblamiento llegó para quedarse”, como incluso dijeron públicamente, se esfuma lenta y paulatinamente.
La imposibilidad que tendrán, si no se modifica la ley electoral provincial, unos 50 intendentes oficialistas de presentarse a la reelección, realiza un movimiento inversamente proporcional a desdoblamiento, es decir, se consolida lenta y paulatinamente.
El argumento técnico que está vinculado con que esta vez habrá primarias, otro detalle que genera incertidumbre y no hay diagnóstico claro sobre ello en el orden de los distritos, es relativizado; los intendentes saben que una elección concurrente es la mejor estrategia que puede tener el gobernador si quiere llegar a la presidencia.
La elección concurrente podría traer consigo la necesidad de que la boleta única sea implementada también en la provincia. Trabajar el territorio con la boleta partidaria es una de las máximas fortalezas que tienen los oficialismos, y una debilidad de la oposición.
Oposición unificada, elecciones concurrentes, primarias, boleta única e imposibilidad de reelegir en el mejor de los casos son desafíos que el oficialismo está tratando de encontrar la mejor forma de enfrentar. Pero semejan importantes obstáculos.
Activan armado
Con la estructura sindical y la marca "Peronismo por la Provincia", despliega actos en el interior bonaerense. Trotta y Marziotta, en la mesa política.
El sindicalista y empresario de medios Víctor Santa María despliega un armado político 100% cristinista que recorre la provincia de Buenos Aires, apoyado en la estructura territorial del Suterh, pero no se detiene en los altos edificios del conurbano.
La estructura se apoya en la extensa red territorial que el gremio construyó a lo largo de la provincia, con delegaciones y sedes en buena parte de los municipios bonaerenses.
A esa base sindical se suma otro activo: concejales propios en distintos distritos, que oficializan las convocatorias y ponen la logística local de cada encuentro.
El armado tiene tres nombres centrales. El diputado nacional Nicolás Trotta integra la mesa política que conduce el espacio junto a Santa María. La conducción territorial recae en Gisela Marziotta, exdiputada nacional, en el conurbano bonaerense, y en Darío Duretti, exdiputado provincial, en el interior.
Por ahora, no hablan de candidaturas, pero el espacio se proyecta para el reordenamiento del peronismo kirchnerista. El vínculo entre Santa María y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner tiene antecedentes de larga data. Hoy, el titular del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal pone el armado detrás de la consigna "Cristina libre".
La agrupación ya pasó por buena parte del territorio bonaerense estuvo, recientemente en Zárate y Azul.
En el espacio remarcan que la conducción es exclusiva de Cristina Kirchner y reivindican su figura en cada acto, pero evitan cualquier gesto de confrontación con Axel Kicillof: aseguran mantener diálogo con el entorno del gobernador y no vetar su eventual candidatura presidencial.
Renuncia
La salida de Leila Gianni de La Libertad Avanza (LLA) en La Matanza expone las tensiones entre las figuras de alta exposición pública y la construcción territorial que el espacio busca consolidar de cara a 2027.
En el armado libertario relativizan el impacto de la ruptura y sostienen que no modifica la estrategia electoral en el distrito. El alejamiento, además, era previsible desde que Gianni cuestionó públicamente las dificultades que, según denunció, tuvo para fiscalizar las elecciones de 2025.
Desde su llegada al Concejo Deliberante, la mediática concejal abandonó el bloque libertario y conformó la bancada Alianza Libertad Republicana junto con Javier Ferreyra y Ricardo Lococo.
Por ello remarcan que Gianni nunca integró formalmente el armado bonaerense que muestra ciertos gestos de independencia en el conurbano. Su exposición mediática y su confrontación con el peronismo local no logró conformar a los decididores del espacio.
La estrategia libertaria para 2027 apunta a encontrar un candidato con arraigo territorial y capacidad para construir una estructura propia. El sector ya analiza tres o cuatro nombres para disputar la intendencia, bajo la conducción territorial del diputado provincial Luis Ontiveros.
Gianni, en tanto, presentó el monobloque Las Fuerzas del Pueblo y buscará proyectarse desde allí hacia una candidatura a intendenta. Su salida no altera la estructura formal de LLA, pero suma una nueva oferta a una oposición que podría llegar fragmentada a 2027.