Panorama
Todos hablan de “temas nacionales” pero nadie descuida la conversación bonaerense de cara a 2027
En medio de ese mar de incertidumbres, que es el proceso electoral próximo que ingresará la República en 2027, se empieza a percibir con claridad la atención que se presta a la elección bonaerense en los principales campamentos políticos, independientemente de cuándo y cómo se realice.
El escenario político provincial actual, nos exhibe cierta reconfiguración de la alianza política que gobierna desde 2019, a partir de la irrupción dosificada que ha asumido el expresidente del PJ y diputado nacional Máximo Kirchner, que, al agitar la bandera de una eventual postulación de Cristina Kirchner, busca insinuar una candidatura propia dentro de su sector que desafíe a Axel Kicillof.
Esta situación, marcada por la ofensiva del líder de La Cámpora y la resistencia del gobernador bonaerense, se despliega bajo la amenaza latente de que la administración de Javier Milei consiga los votos necesarios en el Congreso de la Nación, hacia fin de año, para derogar las elecciones primarias a nivel nacional.
Con esa modificación en el proceso electoral, los ingenieros electorales de la alianza que configura el oficialismo bonaerense, estiman sumamente riesgoso cualquier escenario de fractura interna, en el plano nacional, aun considerando la segunda vuelta como una posibilidad “inevitable” de esa contienda. Las explicaciones no son muy convincentes.
La construcción de Kirchner busca instalarlo en la consideración pública mediante apariciones recurrentes y un discurso centrado en la revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y la reivindicación de los subsidios energéticos de la "década ganada", banderas programáticas complejas con las que busca incomodar y condicionar al mandatario provincial.
Observadores avezados y consejero del gobernador, juran y perjuran, que detrás de esta coreografía subyace la prioridad absoluta de retener el control de la provincia de Buenos Aires.
Pero no es la única mirada, otros, minimizan la cuestión, consideran que la ofensiva del hijo de la expresidenta no es tal, que se trata más bien de una victimización que estaría intentando el gobernador Kicillof, al mismo tiempo que “resaltar la acción” de Máximo, traería importantes beneficios a sus planes presidenciales.
No obstante, el kirhnerismo-cristinismo sufre un pasivo importante y casi estructural que debilita la contundencia de su amenaza territorial: con la expresidenta fuera de la competencia directa, el espacio padece una acentuada escasez de nombres propios con el peso específico, la transversalidad y la instalación nacional necesarios para rellenar el casillero de la candidatura presidencial.
Esta orfandad de liderazgos de recambio no solo le resta fuerza a la pretensión de imponer un postulante purista frente a Kicillof, sino que además alimenta versiones sobre la persistente mirada de Cristina Kirchner hacia el gobernador como la opción más competitiva.
No obstante, esa noción pone los pelos de punta a los oficinistas de la La Plata, la rechazan de plano, pues interpretan que se trata de una jugada elíptica orientada a forzar una rendición política.
De este modo, la lógica de disputar con fuerza las bases territoriales para presionar a la cúpula nacional define el actual despliegue regulado por la cautela, entre dos de los que se sientan en torno a la mesa.
El tercero en discordia, Sergio Massa, mueve sus piezas en un segundo plano, haciendo trascender su intención de reincorporarse a la discusión pública cotidiana una vez finalizado el campeonato mundial y abocándose activamente a la búsqueda de un nuevo estratega y consultor para el próximo armado de campaña.
El ex ministro de Economía, además está hablando mucho con “los viudos de Insaurralde”, un grupo de intendentes y dirigentes que supieron moverse en torno de Martín Insaurralde y que siguen teniendo influencia muy importante en territorios y diferentes organismos del Estado provincial, e incluso hasta controlan Ministerio del gobierno de Kicillof.
Los intendentes de Lomas de Zamora, de Federico Otermín; de Ezeiza, Gastón Granados; de Pilar, Federico Achával y Nicolás Mantegazza, de San Vicente, integran el grupo chico del conurbano que estarían encontrando sintonía con Massa y ya estarían bajo la dirección estrategia del tigrense.
A ellos se pueden sumar el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez; la de Cañuelas,
Marisa Fassi; Juan De Jesús, de La Costa; Juan Pablo García, de Dolores; y Hernán Arranz, de Monte Hermoso; solo por nombrar algunos de “los viudos”, según los denominan.
Próximo Paso
El expresidente Mauricio Macri encabezó un encuentro clave junto al mar para cerrar una semana políticamente agitada para el PRO, reuniendo a los principales referentes de la plana mayor del partido.
El evento contó con la participación del presidente del partido Cristian Ritondo, la intendente Soledad Martínez y el referente marplatense Guillermo Montenegro en el escenario principal, mientras que María Eugenia Vidal y Gabriela Michetti se ubicaron en la primera fila de asistentes.
Durante la jornada, sobrevolaron temas de fuerte tensión interna, la renuncia de Esteban Bullrich y los crecientes rumores sobre el posible desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete de la Nación como reemplazo.
En este escenario, la situación de la provincia de Buenos Aires se consolidó como uno de los ejes centrales del debate, donde los dirigentes expresaron sus críticas de manera directa y sin eufemismos.
Cristian Ritondo calificó de "desastrosa" la gestión del actual gobernador Axel Kicillof y reclamó fervientemente la necesidad de volver a gobernar el territorio bonaerense bajo los lineamientos implementados en el año 2015.
Por su parte, la intendenta de Vicente López Soledad Martínez definió la administración provincial como "una pesadilla" e ironizó con que los jefes comunales de su espacio se encuentran tentados de solicitar formalmente “la autonomía” para desmarcarse de las políticas vigentes.
El senador Guillermo Montenegro, que ofició como anfitrión del encuentro, profundizó la confrontación discursiva al asegurar que existen dos modelos claramente contrapuestos en la región, contrastando la gestión de la ciudad de Mar del Plata con la administración general de la provincia de Buenos Aires.
El intendente de Pinamar Juan Ibarguren ilustró el panorama local afirmando de manera directa que la gente elige radicarse en Pinamar, impulsando incluso los índices de natalidad de la zona.
A pesar de la centralidad del debate bonaerense y de la discusión soterrada sobre las candidaturas, ningún orador mencionó explícitamente durante la noche quién liderará la boleta para las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires.
La definición sobre el candidato a gobernador sigue latente en el partido, manteniendo a Diego Santilli como el nombre con mayor resonancia interna, aunque su futuro inmediato permanece estrictamente ligado al desarrollo de los acontecimientos y negociaciones dentro de la Casa Rosada.
Pero en principio Mauricio Macri convivió sin roces con Cristian Ritondo, que es uno de los principales promotores de un acuerdo electoral que “junte opositores” y que no haya dispersión para competir en la provincia, donde no hay ballotage y por lo tanto no existe la posibilidad de salvar, en una segunda vuelta, una derrota en primera por haber dividido la oferta propia.
Nombres
El 2027 no está a la vuelta de la esquina, pero el distrito de La Plata va al ritmo de los movimientos políticos y negociaciones de la provincia, las fuerzas opositoras al oficialismo encabezado por Julio Alak ya sondean a sus posibles competidores.
“No nos sobran nombres, pero hay que salir a la cancha con lo que hay”, definió un dirigente libertario consciente de las limitaciones de la “fuerza aluvional” que para ganar “territorialidad” necesariamente tiene que mirar para los costados.
No solamente tienen que mirar para los costados por la falta de nombres, sino que también tienen que mirar para evitar que finalmente se llene la boleta, si es única, o el cuarto oscuro, de candidatos “opositores entre comillas”, construidos por el oficialismo con el único fin de dividir ese voto opositor, en un sistema que no hay segunda vuelta.
En algún momento Píparo, por Carolina, la ex diputada provincial y nacional y candidata a gobernadora, fue un nombre que sirvió en un distrito que es difícil instalar figuras; ahora no aparece como una referencia poco confiable, e incluso algunos la asocian al propio oficialismo local, al margen de su cargo en el Banco de la Nación Argentina, cedido por el gobierno nacional.
Los libertarios, mientras se despejaban de Píparo, estaban entusiasmado porque habían encontrado al “hombre que mordió al perro”, o mejor dicho, al nombre/marca que es digno de ser ostentado con luces de neón: Adorni.
La marca Adorni fue motivo de orgullo de la dirigencia e incluso su liderazgo quedó demostrado al incrustar su apellido, el de Francisco, al tope la lista en las elecciones legislativas bonaerense, ahora tendrán que resetearse.
Ante “los problemitas” que afronta la marca Adorni, asoma la figura de Juan Esteban “Juanes” Osaba, dirigente cercano al armador político karinista Sebastián Pareja, uno de los principales referentes libertarios en territorio bonaerense.
El actual diputado provincial platense sería el candidato puro del parejismo que es una mezcla rara de distintas expresiones asociada al principal movimiento político argentino.
Luego aparecen los nuevos amigos, que en este caso no son tan nuevo amigos, pues ambos posibles candidatos conformaron Cambiemos no hace mucho. Es el caso del actual concejal Juan Pablo Allan, que tiene su origen en las antípodas del movimiento aludido en el párrafo anterior.
Y justo en el medio, entre Osaba y Allan, hay un mar…de incertidumbres.