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El Parla » Política » 22 jun 2026

Panorama

Exploran “el camino de la libertad” para avanzar con las reelecciones indefinidas de intendentes bonaerenses

La discusión en torno a la reforma electoral de la provincia de Buenos Aires sumó tensión en la Legislatura provincial debido a negociaciones transversales que buscan reconfigurar las reglas de juego político.


El debate cobró impulso formal en la comisión de Reforma Política del Senado bonaerense, donde se planteó la urgencia de acelerar las conversaciones para alcanzar un consenso antes de fin de año, según se encargó de señalar su propia presidente Malena Galmarini.

Entre los temas prioritarios de la agenda legislativa se destacan la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP), la readecuación de los plazos solicitados por la Junta Electoral y el tratamiento de las Elecciones Primarias, Abiertas, Obligatorias y Simultáneas (EPAOS), cuya incertidumbre en el plano nacional condiciona las definiciones provinciales.

Sin embargo, el eje central de las disputas radica en la propuesta del oficialismo de derogar la ley que limita las reelecciones indefinidas de intendentes, legisladores y concejales, una iniciativa impulsada públicamente por el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, que genera fuertes divisiones internas dentro del peronismo.

Ante este panorama complejo para la alianza gobernante, sectores del oficialismo evalúan tejer alianzas estratégicas con la oposición, principalmente con La Libertad Avanza, algo que empieza a ser visto como un nuevo dato dentro del armado opositor.

Si bien el arco opositor mantiene un reclamo unificado y de larga data a favor de la Boleta Única de Papel y, a partir de allí, avanzar en la construcción de una alternativa bonaerense, legisladores libertarios estaría dispuesto a romper el cerco y se muestran predispuestos a abrir el diálogo y consensuar una negociación integral que contemple el regreso de las reelecciones a cambio de rediscutir reformas estructurales del sistema de votación.

Esta encrucijada legislativa perfila un escenario de paridad donde el futuro electoral de la provincia dependerá de las definiciones que proporcionen las negociaciones lejos de las posiciones en temas históricos de sus plataformas.

La resolución de este conflicto no solo redefinirá los métodos de sufragio locales, sino que también consolidará nuevos acuerdos de gobernabilidad y medirá el verdadero peso de las alianzas cruzadas en el mapa político bonaerense.

Hay un dato que no pasa desapercibido entre la dirigencia política, tanto desde el peronismo kirchnerismo cristinista, como desde los sectores libertarios karinistas que regentea el diputado nacional Sebastián Pareja: parecen coinciden en la idea de juntar las elecciones nacionales y provinciales.

Los primeros dicen que es por una cuestión estratégica, y repiten como un mantra “primero la patria”; mientras que los segundos no lo analizan en esos términos, pero creen tener más chances con Javier Milei como candidato principal de la contienda que de cualquier otra manera, y además perecería ser que privilegiarían esa elección por sobre cualquier otra.

Las preguntas incómodas que disparan estas mociones es sobre cuáles son los verdaderos objetivos, es si quieren ganar en todos los frentes estos sectores o están privilegiando algunos triunfos por sobre otros.

Por caso, el cristinismo kirchnerismo quiere, o evalúa que puede, ganar la elección nacional o plantea una negociación conjunta al gobernador Kicillof para que no pueda poner los dos candidatos, gobernador y presidente, de forma tal que los primeros terminen influyendo más en la definición de la fórmula bonaerense.

Máximo, teniendo en cuenta que se trataría de una elección bonaerense, dónde sí sé logra esmerilar a la oposición mínimamente, de forma tal que haya algo de dispersión de voto, “está ganada”, según estiman. Y ahí aparece otra coincidencia “chau primaria”.

Los libertarios karinistas realmente quieren ganar, o tienen chances, en la provincia de Buenos Aires o prefieren seguir así: sin mayores responsabilidades en los gobiernos “de proximidad”, con complejidades específicas varias, y seguir gobernando un Ejecutivo nacional que apenas sobrevuela los problemas cotidianos de las gestiones provinciales. Con la sola excepción de CABA, pues tendría más ventajas que complejidades específicas.

Por lo cual se especula como una posibilidad que estos espacios, los libertarios karinistas y los peronistas kirchneristas, las “dos K”, podrían coincidir, independientemente de que otros espacios se puedan sumar, en realizar elecciones concurrentes, en un mismo día las nacionales y provinciales, con boleta única papel y con reelecciones indefinida de los intendentes. 

Esa es la proximidad de los opuestos o la lógica de la búsqueda/conservación del poder, esa es la visión que reduce todo, por decirlo de alguna forma, a “la macro”, al rumbo, al posicionamiento: es la batalla cultural que en la táctica electoral encuentra un espacio de paz, una suerte de tregua. Efímera.

Esposa I

El panorama político en el partido bonaerense de Tres de Febrero ingresó en un terreno de fuerte indefinición electoral debido a que el intendente en uso de licencia, Diego Valenzuela, se encuentra imposibilitado por ley para competir por un tercer mandato consecutivo.

La situación del dirigente se complejizó tras frustrarse su desembarco en el gobierno nacional de LLA. A pesar de haber sellado su alineamiento con el presidente Javier Milei y la ministra Patricia Bullrich, su designación planificada al frente de la Dirección Nacional de Migraciones no se ejecutó.

Este revés se sumó a la derrota sufrida en septiembre previo en la primera sección electoral, donde cayó por once puntos ante la alianza oficialista que finalmente logró imponerse en la sumatoria total de la elección bonaerense.

 Actualmente, Valenzuela aguarda que la Cámara de Senadores de la provincia sesione para reincorporó formalmente a la banca legislativa, su licencia efectivamente terminó el pasado 10 de junio.

Ante la obligatoria vacancia en la boleta oficialista, la discusión interna se centra en definir quién sucederá al jefe comunal. Los dos nombres que se perfilan con mayor fuerza dentro del espacio son la actual titular de la Secretaría de Capital Humano municipal y esposa del intendente, Daniela Reich, y el actual jefe comunal interino, Rodrigo Aybar.

No obstante, fuentes cercanas al oficialismo distrital aclararon que el equipo cuenta con varias opciones y que las “definiciones conceptuales” sobre las candidaturas se postergarán formalmente para el próximo año.

Por su parte, sectores mayoritarios de la alianza opositora en el distrito que gobierna la provincia busca capitalizar el debilitamiento de la gestión oficialista con el objetivo de recuperar el control del distrito en las elecciones de 2027.

El escenario opositor quedó reconfigurado tras la interna del Partido Justicialista local, donde el dirigente de La Cámpora, Juan Debandi, resultó fortalecido al vencer a la lista de Alejandro Collia.

Ante las renovadas expectativas de triunfo, referentes del espacio advirtieron que la gran cantidad de aspirantes locales obligará a dirimir la candidatura definitiva mediante elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

El resultado las transiciones internas dictará si el espacio oficialista local logra mantener su cohesión institucional o si la fragmentación entre los sectores leales a Valenzuela y las nuevas corrientes libertarias termina facilitando el camino a otra alternativa cocinadas en tono al PJ local.

Esposa II

El intendente de Tigre, Julio Zamora, comenzó el diseño de su estrategia política de cara a los comicios de 2027. Alcanzado por la vigencia de la ley provincial que prohíbe una nueva reelección consecutiva, el jefe comunal trabaja para impulsar la postulación de su esposa y actual funcionaria municipal, Gisela Zamora, con el objetivo de asegurar la permanencia de su espacio político al frente del distrito bonaerense.

La planificación se desarrolla en el tercer año de su segundo mandato, motivada por la certeza de que las vías legislativas y judiciales no revertirán el límite legal a las reelecciones de los jefes comunales de la provincia de Buenos Aires, según relatan colaboradores cercanos al mandatario.