Panorama
La difícil “normalización legislativa” con un oficialismo siempre en equilibrio inestable a punto de implosionar
La conformación de autoridades en la Comisión de Legislación General del Senado bonaerense volvió a dejar expuestas las tensiones que atraviesan al oficialismo provincial.
Se trata de un tramite sencillo, la designación de cargos dentro de una comisión que ya tiene estipulado quienes la integran, “una” de 26 que tiene el alto cuerpo provincial; pero esa definición movió toda la estantería de la alianza que gobierna la provincia de Buenos Aires desde 2019.
Aunque el bloque de Fuerza Patria logró ordenar el reparto de cargos y retener el control de una de las comisiones estratégicas, el proceso evidenció las dificultades crecientes para sostener una dinámica interna cohesionada.
El senador y dirigente alineado con el gobernador Axel Kicillof, Germán Lago, quedó al frente de la Comisión tras una negociación que volvió a enfrentar al esquema político del mandatario provincial con sectores vinculados al kirchnerismo “duro”.
Durante la votación, el camporista Diego Videla se abstuvo de vota autoridades y explicitó el desacuerdo del bloque que conduce Sergio Berni con la integración de las Comisiones definida por el decreto de la vicegobernadora Verónica Magario.
Esta abstención seguida del escueto comentario, “no es lo que se acordó” en el bloque, termina funcionando como una síntesis de la reconfiguración política que atraviesa a la alianza de gobierno, que incluye al PJ como organización directriz, y de las distancias que separan a Magario de la mayoría del bloque de senadores oficialistas.
Ahora, mientras se espera que pasará con el segundo plato servido por la vicegobernadora, la Comisión de Asuntos Constitucionales y Acuerdos, que la massista Malena Galmarini debería presidir; será el turno de los Diputados.
Allí no dio a conocer la resolución/decreto con la integración de las Comisiones permanentes; ahí se podrá, además, ver cómo está funcionando la alianza kirchnerista-cristinista y otros sectores; porque Alejandro Dichiara, el primus inter pares de la Cámara joven, es un aliado de ese núcleo de “paladar negro” que quiere a “Cristina libre”, mucho más que los amigos del gobernador.
Así, lo que históricamente operaba como un mecanismo relativamente ordenado de distribución de poder interno se transformó en un escenario de tensión permanente entre sectores que ya empiezan a proyectar estrategias, no siempre compartidas hacia 2027. Cada designación y cada negociación reflejan la disputa.
Foro
De hecho, una simple petición, de un flamante foro de intendentes ad hoc, donde muchos ven “la mano” del ministro de gobierno Carlos Bianco, con denominación ambiciosa “Foro Regional de Intendentes para el Crecimiento y el Desarrollo (FRICDe), disparó un montón de especulaciones y abrió grietas al interior de los mismos espacios.
Se comentó en los pasillos legislativos que hubo una fuerte discusión entre el senador nacional bonaerense de la alianza de gobierno, el mercedino Wado de Pedro y el jefe del bloque de diputados provinciales, el matancero Facundo Tignanelli, por la idea de resistir a los pedidos de los intendentes que este último sostendría.
El Foro que agrupa a distrito pequeños y medianos del interior provincial, de generosa variedad, sorprendió con solo tres integrantes del conurbano: Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas; Fernando Gray, de Esteban Echeverría y Julio Zamora, de Tigre. Los intendentes van a la legislatura porque “quieren plata”, que la Legislatura condicionó, dándole “asignación especifica” al 30 % del Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal (FEFIM), que reparte de piso 250 mil millones de pesos entre los 135 municipio, en 5 cuotas, 3 en 2026 y 2 en 2027.
Los mandatarios quieren que esos fondos sean 100 % de “libre disponibilidad”, los diputados recuerdan que cuando el gobernador envió el proyecto de ley era todo fondo con “afectación especifica”.
Los mandatarios a su vez, alertaron sobre “la situación crítica de las administraciones locales”, al denunciar “un escenario fiscal grave debido a la caída de ingresos y el aumento de costos operativos tras diez meses de recesión económica”.
Por ello, “y ante la dificultad para pagar salarios y prestar servicios esenciales”, solicitan la “medida excepcional”, dicen intendentes, pero los diputados advirtieron que fue el gobernador el que exigió “afectación específica” y ahora los quiere hacer responsables a ellos.
“El pato”
La sucesión política en Berazategui empezó a tomar forma mucho antes del calendario electoral y volvió a poner en movimiento a uno de los apellidos con mayor peso histórico del conurbano.
La reaparición pública de Patricio Mussi, primero junto al intendente de Ezeiza, Gastón Granados, y luego con el jefe comunal de Avellaneda, Jorge Ferraresi, activó especulaciones sobre una eventual candidatura en 2027 y expuso las tensiones internas que atraviesan al oficialismo local tras la muerte del legendario jefe comunal y referente del peronismo, Juan José Mussi.
Aunque evitó confirmar abiertamente una postulación, Patricio Mussi dejó señales claras. “Si la gente de Berazategui quiere, estoy a disposición”, respondió ante la consulta sobre un eventual regreso al municipio que gobernó durante casi una década.
Su regreso al centro de la escena no parece casual: ocurre en un momento en que el peronismo bonaerense atraviesa un reordenamiento interno y los intendentes buscan reposicionarse de cara al recambio de liderazgo en varios distritos.
La foto con Granados tuvo un fuerte contenido político. Detrás del gesto podría estar un grupo de intendentes del PJ que intenta construir volumen propio por fuera de la disputa entre el kirchnerismo duro y el armado de Axel Kicillof. Allí conviven, además de Granados, dirigentes como Federico Otermín, Federico Achával y Nicolás Mantegazza.
Sin embargo, el principal obstáculo de Mussi no está fuera sino dentro del oficialismo local. El control político y administrativo en Berazategui hoy está en manos de Carlos Balor.
En el municipio aseguran que gran parte de la estructura política del mussismo (Padre) ya se alineó detrás de Balor para sostener la continuidad del proyecto más allá de 2027. También pesa el respaldo del gobernador Kicillof al actual mandatario.
Por todo ello, la reunión de Patricio con Ferraresi, confundió a la platea y prendió luces de alerta dentro del oficialismo local y fue leída como un intento de tender puentes con el kicillofismo.
En un distrito donde la oposición nunca logró consolidar volumen electoral, la verdadera disputa se juega dentro del propio oficialismo dominado por el PJ. Pero habrá que ver si “Patricio es Mussi”, dijo un veterano observador de la comarca.
Opositores
La UCR bonaerense logró cerrar una lista de unidad para la renovación de autoridades partidarias este viernes.
El exdiputado provincial Emiliano Balbín, nieto del histórico dirigente partidario Ricardo Balbín, encabezará el nuevo esquema de conducción del Comité central, como el nuevo emergente de un espacio interno que es recocido como el mayoritario, que integran “Maxi” Abad, senador nacional bonaerense; el ex intendente de San Isidro Gustavo Posse y el ex vicegobernador Daniel Salvador.
El partido viene de una “muy mala” experiencia electoral en 2025 en la provincia, donde los conductores de contingencia Miguel Fernández, expresión del intendentismo radical del interior, y Pablo Dominichini, un delfín de la UCR porteña jugando en el conurbano sur, concibieron SomosBA, un sello electoral que no logró pasar al plano nacional con lista de diputados nacionales propia; y sólo creció lo suficiente en provincia como para dividir el voto opositor, según la especulación dominante, que contribuyó al abultado triunfo de Fuerza Patria en la elección provincial, con primarias suspendidas.
Por lo tanto, la discusión de fondo sigue vigente de cara a una elección Ejecutiva, donde hay más en juego. Los candidatos territoriales competitivos en lo local buscaran un “paraguas”, es decir una formula provincial que “traccione” o apelaran a sellos independiente para ir con boleta partidaria “cortas” o directamente “cortaran” boleta; son los mecanismos que hasta acá se han usado.
Desde el oficialismo provincial como desde el armado opositor dominado por sectores del PRO y LLA, miran de reojo los movimientos radicales; en la provincia se gana por “un voto”, sin segunda vuelta y sin piso electoral, “un voto” es la distancia que hay del triunfo a la derrota.
La conducción del PRO bonaerense adelantó la mirada. Cristian Ritondo, invitó a Diego Santilli a una reunión con intendente del PRO previo al cierre radical, mientras articula un esquema provincial con el objetivo de ampliar la alianza con sectores radicales y cerrar un acuerdo con La Libertad Avanza sin competencia interna “arriba”, en los dos primeros tramos de la boleta, para luego avanzar con los mejores candidatos locales y si es necesario echar mano a las primarias.
La idea subrepticia que se anida en la movida es despegar totalmente la elección provincial de la nacional, “son sistemas electorales diferentes y la acción política tiene que actuar en consecuencia”.
Los movimientos ritondista y radicales parecen responder a una misma estrategia, pero Balbín tendrá que encontrar los equilibrios internos en sus filas, donde anida un, entre otras posturas, un rechazo frontal a las políticas nacionales de los libertarios, mientras que los libertarios tendrán que empezar a tener “conductas más inclusivas”, si quieren poner el pie en tierra firme, según evalúan.
Por las dudas, en sus primeras declaraciones, el radical aclaró “estamos dando el primer paso, dejar atrás diferencias y subirnos todos a un mismo barco con un destino claro: gobernar la provincia de Buenos Aires; el desafío es volcar nuestra presencia territorial en un proyecto claro y competitivo…2027 está a la vuelta de la esquina”, subrayó el nuevo titular del Comité Provincia de la UCR bonaerense.