Panorama
Recursos bonaerenses: entre la mejora relativa y el debate político por la “crisis” fiscal
Los ingresos de la provincia de Buenos Aires continúan en el centro de la discusión política, en un contexto donde el gobierno de Axel Kicillof advierte sobre restricciones financieras mientras desde la oposición se relativiza la existencia de una crisis.
El análisis de los datos disponibles muestra un escenario más matizado que el que surge del discurso público y de la confrontación permanente que el gobierno provincial y el nacional protagonizan días tras días.
La estructura de recursos bonaerenses se apoya en dos pilares de peso similar: por un lado, los fondos que provienen de la Nación, principalmente a través de la coparticipación federal, y, por otro, la recaudación propia, administrada por ARBA.
En este esquema persiste un reclamo histórico: la provincia aporta cerca del 40% de los recursos coparticipables, pero recibe apenas el 21,2%, lo que alimenta la narrativa de inequidad en la distribución federal que se alienta desde la provincia desde la sanción de la ley de coparticipación a finales de la década del ‘80.
Sin embargo, al observar la evolución reciente, los números no reflejan un deterioro abrupto. Durante 2025, los ingresos totales de la provincia crecieron en términos reales respecto a 2024, según estudios que opositores distribuyeron en estos días.
Este desempeño se explicó por un comportamiento relativamente equilibrado entre las transferencias nacionales y la recaudación propia, ambas con incrementos moderados, pero por encima de la inflación.
En detalle, las transferencias automáticas de origen nacional registraron una suba real del 3% en 2025, mientras que los recursos de origen provincial crecieron un 1,8%. En conjunto, los ingresos tributarios bonaerenses totales mostraron una expansión real del 2,4% interanual.
El inicio de 2026, en tanto, introduce algunos matices. En el primer bimestre, los ingresos tributarios totales se ubicaron levemente por debajo de la inflación, con una caída real marginal del 0,5%. No obstante, este dato se explica por la retracción de la coparticipación, que fue parcialmente compensada por un mejor desempeño de la recaudación propia, la cual creció un 6% en términos reales.
Este comportamiento refuerza una de las lecturas que circulan en el debate político: la provincia no enfrenta, al menos en el corto plazo, un colapso de sus recursos.
Desde esta perspectiva, la afirmación de que la administración bonaerense “recauda cada vez más” encuentra sustento en la evolución de la recaudación propia.
Sin embargo, el cuadro está lejos de ser holgado. La provincia arrastra problemas estructurales vinculados tanto a la distribución de la coparticipación como a la asignación del gasto.
La persistente postergación de inversiones en infraestructura y las demandas sociales crecientes configuran un escenario de presión fiscal constante, donde la mejora de los ingresos no necesariamente se traduce en mayor capacidad de respuesta Estatal.
En ese marco, el debate sobre la “crisis” de recursos parece menos vinculado a una caída efectiva de los ingresos y más asociado a la disputa política sobre prioridades de gasto, estrategia fiscal y posicionamiento frente al gobierno nacional.
O en todo caso, refleja un problema más profundo: cómo administrar la provincia con recursos relativamente limitados por el esquema federal argentino.
Caída
No obstante, el relativo sostenimiento real de los ingresos en la administración central, que como bien se expuso, se explica en gran medida por el incremento de la recaudación propia; no se termina de trasladar simétricamente a los fondos coparticipables que reciben los municipios.
Pues, la coparticipación a los municipios bonaerenses cayó 12%, en el primer bimestre de 2026 y las transferencias totales se redujeron $14.820 millones.
La coparticipación bruta que reciben los municipios bonaerenses cayó en los dos primeros meses de este año un 12% en términos reales, de acuerdo a un estudio de la consultora PPA, que agrega además que las comunas están perdiendo fondos de “libre disponibilidad” en favor de los que tienen “asignación específica”.
El estudio de PPA se enfoca en la coparticipación bruta que es el 16,14% de sus recursos totales que la provincia gira automáticamente a las intendencias, antes de detraerle fondos por aportes específicos para el financiamiento de instituciones, como el IPS o IOMA, y otros fondos compensadores.
El trabajo indica que en enero y febrero hubo una caída de $14.820 millones en las transferencias totales. “Se explica principalmente por una caída del 12% de la coparticipación bruta”, durante ese período, indicó PPA.
Sucede que, tal como se consigna, “la estructura de transferencias muestra un cambio relevante: caen los recursos de ‘libre disponibilidad’ y aumentan los fondos con asignación específica en el primer bimestre”.
Es decir que “coparticipación bruta cae unos $94.960 millones, pero el Fondo de Financiamiento Educativo se incrementa unos $80.000 millones”, lo que implica una pérdida de “autonomía relativa” de los intendentes.
De hecho, una delegación del Foro de Intendentes de la UCR que encabezó su presidente, Maximiliano Suescún, le pidió al ministro de Gobierno Carlos Bianco hacer de libre disponibilidad el Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal (FEFIM).
Se trata de un Fondo que reparte el 70 % de libre disponibilidad y el restante 30 % debe destinarse a Infraestructura, Transporte o Cultura. No solo los radicales lo quieren íntegramente de libre disponibilidad, los otros también.
Ganadores y perdedores
Más allá del promedio general, en los dos primeros meses hubo municipios que recibieron más coparticipación bruta mientras que otros recibieron menos.
Además, también es oportuno consignar aquí, que si bien todos los municipios acusan el golpe, son los municipios del interior provincial, medianos y chicos, son los más afectados por la merma de recursos; pues se trata que administraciones “dependientes” de la coparticipación, pues sus presupuestos totales están integrados en un gran porcentaje por fondo de ese origen.
En este punto, incluso municipios que mejoraron mucho su coeficiente de reparto, en el 2026; el denominado CUD, un coeficiente que se redefine todos los años y es el que se considera para repartir entre los 135 municipios “la torta total” conformada por ese 16,14% del total que recibe la provincia; no lograron compensar la caída de la masa coparticipable.
Pero así y todo hubo ganadores: en el total de transferencias, comprendiendo todos los fondos, 53 municipios de un total de 135, tuvieron subas. Se destacan: Carmen de Areco (+14,5%), Lobos (+10,1%), General Rodríguez (+9,8%), Chacabuco (+8,7%), Monte (+8,5%), Campana (+8,1%), Cap. Sarmiento (+7,9%), Pergamino (+7,8%), y Cañuelas (+7%). Como se aprecia, poco conurbano por acá.
Y a la vez, otras administraciones locales registraron caídas superiores al 3%. Se destacan San Isidro (-11,7%), Vicente López (-10,2%), Villa Gesell (-9,2%), Malvinas Argentinas (-9%), Monte Hermoso (-8,9%), General San Martin (-7,8%) y General Viamonte (-7,7%).
Candidaturas
Vamos a ir terminando esta columna con un poco de especulación política, después de tantos números, y para no perder la costumbre.
La alianza que gobierna la provincia de Buenos Aires, desde hace más de 6 años, se encamina para encontrar una nueva conducción que permita extender el reinado, y en ese trance parece estar poniéndose de moda el lanzamiento de candidatos a viva voz y a la luz del pleno día.
Días pasados, el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés "Cuervo" Larroque, postuló públicamente al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, como candidato a gobernador de la provincia para el 2027. El lanzamiento ocurrió durante un acto conjunto en Avellaneda, posicionándolo como posible sucesor de Axel Kicillof.
Ahora, las declaraciones de Sergio Berni en favor de Sergio Massa como eventual candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires en 2027 no sólo introducen un nuevo nombre en la discusión sucesoria, sino que reflejan el momento de reconfiguración interna que atraviesa la alianza del gobierno.
En un escenario todavía abierto y sin liderazgos claramente consolidados, la postulación pública del actual senador bonaerense funciona como un gesto político orientado a ordenar la oferta electoral del oficialismo de cara al próximo recambio.
El respaldo explícito a Massa aparece en paralelo al proceso de reposicionamiento de distintos sectores de la alianza Fuerza Patria, que incluye al poderoso PJ bonaerense, que comienzan a delinear estrategias con vistas a un doble objetivo: disputar el poder nacional frente a Javier Milei y, al mismo tiempo, garantizar la continuidad del oficialismo en territorio bonaerense tras la gestión de Axel Kicillof.
El argumento central de Berni se apoya en la trayectoria ejecutiva de Massa, a quien define como “el más preparado” dentro del espacio.
Sin embargo, más allá de las credenciales individuales, la intervención de Berni también puede leerse como parte de una disputa más amplia por la conducción de la alianza oficialista bonaerense.
La definición de candidaturas para 2027 no sólo implicará la selección de nombres, sino también la configuración de alianzas internas y el equilibrio entre los distintos espacios que conviven dentro del oficialismo.
En definitiva, la postulación temprana de Massa abre interrogantes sobre el rumbo que tomará la alianza que gobierna en los próximos años: si optará por figuras con fuerte perfil de gestión y proyección nacional, o si priorizará liderazgos con anclaje territorial.
El silencio en el massismo el sepulcral. Sin embargo, despierta gestos de aprobación la moción realizada por el presidente de los senadores oficialistas; no obstante, a la hora de las palabras creen que se trata de “una encerrona, candidatear a Sergio a la provincia es bajarle el precio”, balbuceo un dirigente muy cercano al ahora posible candidato a gobernador bonaerense 2027.