panorama
El delicado juego de diferenciarse que el gobierno bonaerense intenta y “no morir en el intento”
El gobierno que encabeza Axel Kicillof parece decidido a dejar caer en toda su “extensión” el ajuste que el gobierno nacional despliega para ordenar “la macro”.
Es una jugada de riesgo, pero la táctica desplegada quedó expuesta tras el anuncio del gobierno nacional de facilitar adelantos de coparticipación, al accesible 15 % de interés, a 12 provincias argentinas, con administraciones de diversos colores, por unos 400 mil millones de pesos. Entre las que no está Buenos Aires, por decisión propia, según se apuraron de comunicar a los más cercanos.
Días antes, Kicillof les adelantó a los administradores locales que no hay fondos extraordinarios de ninguna naturaleza para las administraciones locales. Por extensión, el mensaje también fue para los gremios, por ello la llamativa presencia entre intendentes de Roberto Baradel, según la explicación posterior.
La idea directriz de la estrategia es que se las políticas económicas desplegadas por el gobierno de Milei se sientan en todo su dimensión y real alcance, en todo caso el gobierno central bonaerense solo intervendrá “en la urgencia”, y que “ese gesto sea expuesto en gigantografías”.
Pero negarse a recibir los adelantos de coparticipación disparó el debate interno en torno a la cuestión, pues empieza a levantar dudas la noción de que lo efectivo de la táctica.
No sé si la gente “va a entender que no es Kicillof el malo” sino que es Milei que sostiene el superávit nacional “con lo que le quita a provincias y a los jubilados”.
Muchos interlocutores intermedios del gobierno bonaerense, desde ministro y legisladores provinciales, pero también intendentes y concejales, a quienes señalan como artífices de triunfos electorales próximos pasados, están molestos; estiman que son ellos los que están pagando el costo político, que ya la erosión es grande y aún falta mucho tiempo para el cierre del ciclo.